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miércoles, 5 de marzo de 2008

6 DE MARZO. DÍA DE LA EFICIENCIA ENERGÉTICA

Desde la Revolución Industrial hasta nuestros días, el consumo de energía en las sociedades desarrolladas y de las que están en vías de desarrollo ha experimentado un crecimiento exponencial. Las fuentes de energía que se han venido utilizando de forma mayoritaria hasta ahora han sido las de los combustibles fósiles, caso del carbón en primera instancia y, a continuación, gracias a su mayor aporte energético, los hidrocarburos. Ahora bien, no todos los países tienen acceso directo a fuentes propias ya que carecen de los oportunos yacimientos, por lo que, para adquirir estos productos que dinamizan sus economías tienen que ir al mercado libre energético; es el caso de España, con una fuerte dependencia energética del exterior (lo que es lo mismo que decir económica), de alrededor del 75% frente al 50% de la UE, habida cuenta de que la economía española, según las informaciones oficiales, ha ido creciendo por encima de la media de los países de nuestro entorno.

Por las razones económicas anunciadas y también por las ecológicas, se hace imprescindible la reducción tanto de la factura que se paga por la compra de combustibles como las emisiones de los gases contaminantes que de su uso se producen. Por lo que hay que procurar el mayor ahorro posible de energía tradicional diversificando las fuentes de producción, siempre de acuerdo con el Desarrollo Sostenible sin menoscabo de las actividades productivas y aprovechando las características que ofrece el país en nuevas energías. Dicho ahorro pasa ineludiblemente por el control y por la eficiencia energética en todos los campos posibles de actividad: el industrial; transporte por ferrocarril y carretera, la construcción urbana, con la edificación adaptada a la certificación de eficacia según las directrices de la CE, mediante normativas que los adapten a las fuentes de energía alternativas y a los criterios de eficiencia energética.

Si conseguir el ahorro de energía en cada uno de estos campos es labor de los ejecutivos gobernantes, no puede obviarse la contribución del ciudadano, capaz de conseguir individualmente una eficacia que multiplicada por todos ellos adquiere dimensiones considerables.

sábado, 2 de febrero de 2008

DÍA 2 DE FEBRERO, DÍA INTERNACIONAL DE LOS HUMEDALES

Los humedales son zonas de la superficie terrestre con un contenido en agua superior a otras situadas en sus proximidades y que, por sus especiales características tanto abióticas como bióticas, se les diferencia de los ríos o de los lagos.

Se clasifican habitualmente en dos grandes tipos: los criptohumedales y las formaciones palustres. Criptohumedales son todos aquellos humedecimientos que se producen en la zona de contacto con las raíces de la vegetación con manifestación superficial del agua de manera esporádica. Abastecen a una comunidad vegetal integrada por poblaciones diversas de carrizos, juncales, alisedas, saucedas, etc, con su correspondiente fauna. Las formaciones palustres son humedales que mantienen una lámina de agua con suficiente espesor como para albergar comunidades de plantas y animales adaptadas íntegramente a la vida acuática. Deben incluirse en ellas, los marjales, las marismas, las albuferas, las lagunas más o menos grandes y las charcas estables, incluso las pequeñas.

La importancia de los humedales puede entenderse desde diversos puntos de vista, por ejemplo, el económico, si bien tradicionalmente se han considerado áreas improductivas para el cultivo agrícola, no es menos cierto que los humedales han servido como fuente de recursos alimentarios a la sociedad a través de la pesca y de la caza de la fauna asociada, o también para la obtención de materias primas básicas extraídas de la vegetación, como pueden ser las fibras vegetales; el ecológico, al ser ecosistemas con distintas poblaciones de flora y de fauna, ya sean estas últimas estables o de paso en sus periplos migratorios, por tanto, son zonas de gran biodiversidad. La vegetación que vive en ellos puede considerarse como sumideros de CO2, por lo que al restar gases de efecto invernadero el calentamiento global y el cambio climático no se incrementaría. La conservación de los humedales permite regular el clima local y los factores de su tiempo meteorológico como las precipitaciones, bastante más húmedo que en las áreas del entorno inmediato más secas. En ellos se produce, cuando las condiciones son las oportunas, la sedimentación de materiales carbonatados que absorben cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera.

En la actualidad muchos humedales del globo han entrado en una crisis profunda, constatándose la desaparición de muchos de ellos, (2/3 en Europa, el 60 % de los españoles) y en menores proporciones en América y el resto del mundo.
Edimburgo